Ahora se cree que vivimos en libertad y en condiciones mucho más favorables que hace unos 100 años, pero si hacemos un recuento de la historia podríamos ver otra cosa. Cuando los mexicanos vivían como peones dirigidos por la burguesía, esos tiempos, ¿eran realmente los peores?; si se consideraban los frijoles y tortillas como una comida de pobres, en estos tiempos somos felices si podemos consumir un poco de ello. La escasez de esos tiempos era dura pero en estos tiempos se ve peor. La servidumbre de aquellos tiempos era explotada por la burguesía y en la actualidad se sigue viendo eso, los obreros siguen siendo explotados por la burguesía, la diferencia es que ahora nos dicen que somos libres y lo peor es que nos dejamos engañar. En los tiempos del porfiriato, los peones en su mayoría eran acasillados obligados a hacer sus compras en tiendas de raya, caracterizados por su vestimenta humilde, su camisa de manta, al igual que su pantalón, sus huaraches en su mayoría desgastados y su sombrero de paja y sobre todo esa actitud sumisa, tímida de ellos. Explotados a realizar tareas demasiado pesadas, a trabajar en los latifundios y fábricas hasta 15 horas diarias con un mísero salario de hasta dos reales diarios, que los llevaba a vivir en condiciones extremas, su alojamiento era proporcionado por su patrón pero estos dormían en jacales muy pobres, vivían verdaderamente en podredumbre. Ahora no se aleja demasiado a esa situación ya que los salarios son bajos, los precios altos y nuestros sacrificios aun más, la gente pasa hambre. Cuando los trabajadores deciden no quedarse callados y formar asociaciones, para declarar sus demandas, estas no son escuchadas, lo que los lleva realizar huelgas que ocasionan desempleo, deudas y peores condiciones.
sábado, 9 de abril de 2011
Libertad cultural y redes simbólicas
Si nos detenemos un momento a observar la situación del pais tristemente nos daremos cuenta de que esta decayendo. Se ha visto que un sin numero de consternaciones que albergaron nuestros tatarabuelos, que las llevaron nuestros bisabuelos, abuelos y padres, las cuales nos han venido a afectar a nosotros e infundirán en las generaciones venideras. Pareciera que la esclavitud se acabo, que la opresión hacia los obreros ha terminado, pero en realidad si pudiésemos ver la realidad de nuestra actual situación, si no viviésemos tan sumidos en el materialismo en el que nos invade la televisión, internet, la radio y un sin número de propaganda con la que nos quieren hipnotizar las grandes empresas, podríamos ver mas allá de un simple envase rojo y blanco, de un oso panadero o de una sonrisa y un gato que le encanta el queso y podríamos comenzar a dejar de dormirnos y despertar conciencia que se ha ido perdiendo.
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