MORAL: Normas, principios y reglas de la conducta de los hombres, así como también la misma misma conducta humana (los motivos de los actos y los resultados de la acción) los sentimientos y los juicios en que se refleja la regulación normativa de las relaciones de los hombres entre sí y con el todo social (el colectivo, la clase, el pueblo, la sociedad). La moral comprende tanto un aspecto ideológico (conciencia moral) como uno práctico (relaciones morales). Comprende asimismo la valoración moral de aquellos fenómenos de la vida social que se consideran expresión de los intereses de los hombres (por ejemplo, la valoración de las relaciones de producción como justas e injustas).
La moral apareció en los albores del desarrollo de la sociedad. El hombre no habría podido librar su lucha con la naturaleza si no hubiese habido ayuda mutua y determinadas obligaciones con respecto a la gente. La moral intervine como regulador de las relaciones entre los individuos.
ÉTICA: (del griego ethos, hábito, carácter). 1) En el sentido habitual significa lo mismo que "moral", "moralidad", "costumbres"; 2) teoría de la moral, fundamentación científica de uno u otro sistema moral, de tal o cual comprensión del bien y el mal, de la justicia, del deber, de la conciencia, la felicidad y el sentido de la vida. En cuanto teoría de la moral, la ética comienza a formarse en la más remota antigüedad. Desde sus principios es una parte integrante, de la filosofía, de la ciencia folosófica, dado que la solución de sus problemas, fundamentales, por ejemplo, el de la determinación (condicionalidad) de los actos, el de la conducta del individuo, depende de una orientación ideológica general. Los representantes más destacados de la filosofía premarxista fueron por lo general fundadores de sistemas éticos. Es particularmente importante la herencia de pensadores como Sócrates, Epiduro, Spinoza, Helvecio, Holbach, Diderot, Kant, Hegel y Feuerbach. La historia de la ética ha sido siempre entre dos tendencias contrapuestas: la materialista y la idealista.
La ética idealista estima que la moral en general y el sentido moral del individuo y sus actos se hallan prederminados, bien por "fuerzas superiores" (por orden divina, por la idea absoluta) o bien por fuerzas que emanan de lo profundo de la conciencia del individuo en virtud de un impulso subconsciente, de un instinto. La ética materialista considera que el hombre es producto de las circunstancias en que se desenvuelve su vida; que las leyes del medio en que vive determinan en uno u otro grado su moral y los motivos de su conducta y constituyen las condiciones de su actividad.
Bibliografía:
I. Blauberg
Diccionario de filosofía
Ediciones Quinto Sol
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